domingo, 21 de marzo de 2010

Primavera


Atravesé aquella infame frontera, muerto de hambre, dolorido de frío. La miseria me despedía con un halo triste y familiar al otro lado. Una semana después, en medio de la gran nevada fui a dar con mis huesos en el granero del pastor Elijah W. Crown. Su mujer Enma me retuvo vivo domando la fiebre que me arrastraba de vuelta al infierno. Friegas, paños, rezos y él, al fondo con su biblia, implorando mi curación. Se sucedieron una seria de milagros: sané, me dieron trabajo como criado, me adecentaron un cobertizo y se terminó el invierno.
Ahora soy feliz: tengo mucha faena en la granja, un techo y comida. Terminé el nuevo cercado, la primavera avanza, los cerezos nos encandilan y los pájaros trinan mi libertad. Mi ama Enma ha sufrido una extraña transformación. Hoy, tras la partida del pastor de madrugada, salió canturreando hacia el río, se bañó desnuda y ahora permanece así, secándose al sol, como vino al mundo, sin reparar en mi presencia. El pastor estará ausente unos días, reunido con los principales del condado. Empieza a despertar un orgullo de hombre, que creía perdido, dentro de mí.

Ficción sobre la imagen de DamasArt bajo licencia Safe Creative:


Gracias a todos y al arte inspirador de Damasart.

1 comentario:

República Barataria dijo...

Felicidades.

Un muy buen relato.

Francesc Cornadó